Inditex ya no es España.
La primera marca internacional made in Spain va soltando lastre con la Península. Inditex, el gigante textil creado por el empresario gallego Amancio Ortega es, cada día que pasa, un poco menos español. Así lo demuestran sus números de 2008 y sus proyecciones para el año en curso. El fabricante de Zara no fue capaz de crecer durante el último ejercicio en España, su mercado doméstico. Ha tocado techo. Lo hizo tan sólo en un 1%, matizó ayer su consejero delegado, Pablo Isla, antes de recordar que España representa ya sólo un tercio de los 10.400 millones facturados por sus ventas.
Inditex sólo puede ser, temporada tras temporada, un poco más internacional. Este año se ha propuesto centrar la apertura de nuevos espacios de venta en plazas de Asia y Europa. En el mercado local, la actual coyuntura macroeconómica ha hecho que la firma de Arteixo haya llegado a su tope. De hecho, las inauguraciones realizadas en los dos años anteriores ya fueron “selectivas”, mientras que las previstas para 2009, entre 370 y 450 establecimientos, un 30% menos que el año pasado, corresponderán casi todas al mercado internacional, siendo casi la mitad atribuibles al buque insignia de Zara.
Inditex afirma disfrutar de una situación financiera holgada. Básicamente, sin deuda, como también presume El Corte Inglés. Cerró 2008 con unos beneficios de 1.200 millones, igual que el año anterior, de los cuales una mitad repartirá como dividendo y otra mitad financiará las inversiones para 2009. Recursos propios para alimentar su crecimiento orgánico, pero revisados a la baja en comparación con los 1.000 millones desembolsados el último año, una buena parte de ellos, como en los ejercicios 2006 y 2007, destinados al desarrollo de centros logísticos.
El milagro de la gallega no existe, aunque lo parezca. Sus ventas crecieron en las cuatro áreas geográficas donde opera en todas las cadenas y formatos comerciales que explota, aunque algunos, como Zara Home, hayan sufrido especialmente el crash inmobiliario. Para Isla, los resultados deben calificarse como “satisfactorios” dada la situación económica internacional. Y más aún, para mantener las ventas, no está dispuesto a entrar en una guerra de precios, partiendo de la referencia de 15-20 euros de media por prenda, como sí han hecho otros competidores.
Las generales de Inditex siguen invariables: rotación de género dos veces por semana y nuevas aperturas en grandes centros urbanos sin explotar por su opción de moda económica. Como es propio por las condiciones del mercado, en algunos emplazamientos han renegociado el precio de los alquileres a la baja, pero todavía no ha llegado el momento de considerar el cierre de ningún punto de venta. En algunos casos, por situaciones de proximidad, alguna tienda Zara se ha reconvertido en punto de venta Lefties, la enseña con precios más bajos.
Aunque el mercado recogió de manera positiva los números presentados por Isla, que hoy jueves comienza por Londres su road show internacional, los analistas mostraron disparidad de opiniones. La cuestión está, como recuerdan desde Citigroup, “si esto es un obstáculo cíclico o si se trata de un cambio estructural y, tras la conferencia con analistas, podemos concluir que, sobre todo en el caso de su negocio en España, se trata de una estrategia cíclica”. Otros, como La Caixa, prefieren valorar la prudencia adoptada por la reducción del ritmo de inversiones.
Fuente: El Confidencial