Camino de Ronda, un año para sufrir.

Estaba cantado. En el momento en que se iniciasen las restricciones de tráfico en el Camino de Ronda, entre Méndez Núñez y Recogidas para las obras del metro, el colapso circulatorio sería la tónica dominante en las vías alternativas, Pedro Antonio de Alarcón y Arabial, y en los accesos principales a la Redonda como Severo Ochoa en dirección a Méndez Núñez. El problema es la eliminación de aparcamientos en los dos laterales y de un carril de tráfico en cada sentido, y que muchos conductores no respetan las señales y circulan por el único vial disponible, con lo que provocan el parón y convierten ese vial en una ratonera.
En los dos cruces principales del tramo del Camino de Ronda entre Méndez Núñez y Recogidas, se han ubicado grandes vallas y carteles con señales de dirección prohibida y avisos de que se trata de un carril sólo para vehículos autorizados. Entre el punto donde se encontraba ya la obra del metro, el Mercadona del barrio Fígares, y Méndez Núñez, con el cruce de Recogidas en ese recorrido, la imagen del Camino de Ronda es de un territorio dispuesto a ser ocupado por las excavadoras y las grandes máquinas perforadoras. Han desaparecido la mayor parte de los árboles, más de 500, y arbustos de parterres y medianas. Grandes vallas metálicas impiden el paso de un lado a otro de la calle, excepto en los semáforos, donde los peatones se ven obligados a cruzar entre pasillos valizados por telas metálicas, e incluso las paradas de autobuses se han quedado como islas entre las calzadas.
Ayer fue el primer día de restricciones reales del tráfico en el Camino de Ronda. El hecho de ser sábado evitó que el colapso adquiriese grandes proporciones, pero pudo apreciarse lo que ocurrirá a partir de mañana lunes. A media mañana, el carril en dirección Méndez Núñez a Recogidas se convertía en una ratonera. A última hora de la tarde, el colapso se trasladaba al carril contrario. Las obras han dejado sólo un vial de servicio a cada lado de la calle. Sólo se permite el paso de transporte público y residentes, como se ha hecho en el trozo de obra ya iniciada junto al río Genil. Los vehículos que desde Villarejo circulan hacia Recogidas tienen que abandonar el Camino de Ronda al llegar a la gasolinera de Villarejo. Tienen que girar y dirigirse hacia Arabial, lo que provoca una fuerte retención al encontrarse con todo el tráfico que desde Severo Ochoa baja hacia Méndez Núñez. La regulación semafórica permite que de forma lenta los coches se encajen en las dos vías de bajada desde el Camino de Ronda hacia Arabial, pero la indecisión y desconocimiento de muchos conductores provocan parones y, con ellos, el colapso.
Recogidas
No ocurre lo mismo en el cruce entre Recogidas y el Camino de Ronda para acceder hacia Neptuno, ya que el cruce no recibe tráfico desde la Redonda en sí por estar cortado en el río en un sentido y en Méndez Núñez en otro, aunque la afluencia de coches que desde Arabial tienen que ir a la circunvalación y se ven obligados a subir por Virgen Blanca para volver a bajar hacia Neptuno por el cruce de Recogidas, complica las cosas en horas punta de salida de la ciudad.
Los problemas principales de tráfico se encontraban ayer, y volverá a ocurrir durante los días laborables, en las vías alternativas y en Severo Ochoa. El parón en esta última calle llegaba desde Méndez Núñez hasta casi los comedores universitarios. El cruce con el Camino de Ronda no daba salida lo suficientemente rápido a la gran afluencia de coches. Muchos de los conductores que bajan por Severo Ochoa, al darse cuenta de que el Camino de Ronda estaba cortado optaban por circular por Pedro Antonio Alarcón, que con una única vía de circulación no tiene capacidad real para dar salida a su circulación habitual y al añadido de los que siempre utilizaban el Camino de Ronda.
Según la Policía Local y responsables del metro, el problema principal está causado por la indecisión de algunos conductores y por aquellos que se saltan las señales a la torera y deciden que para ellos el Camino de Ronda no está cortado. El vial de servicios, que será la única forma de circular por la Redonda mientras duren las obras, que será alrededor de un año, tiene capacidad para dar salida a autobuses y taxis, pero si se le incluyen centenares de vehículos privados y furgonetas de reparto, motos y ciclistas, el caos está servido.
Los trabajos en ese tramo del Camino de Ronda, que comenzaron con la retirada del arbolado y la apertura de algunas zanjas para retirar canalizaciones, continuarán de una forma más intensa a partir de mañana lunes.
Los responsables del metro iniciaron la restricción de tráfico con la intención de que los conductores tuviesen un tiempo para acostumbrase, y en fin de semana porque son días con menor intensidad de tráfico y tiempo suficiente para que los conductores se den cuenta claramente de que no podrán circular por el interior del Camino de Ronda y tienen que utilizar las vías alternativas.
Fuente: El Ideal

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03 2009

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