La nueva política de gasto situará el déficit público por encima del 10% del PIB este año.
La salida de Solbes del Gobierno va mucho más allá que un simple reajuste ministerial. La opinión más extendida ayer en los cenáculos del poder y en algunos círculos financieros es que la llegada de Salgado va a suponer un giro radical en la estrategia del Ejecutivo para atajar la recesión. En concreto, en todo lo relacionado con el gasto público, que será mucho más expansivo que en la ‘era Solbes’. Dicho en otros términos, la nueva política económica estará más en línea con las medidas adoptadas por la Administración Obama. Aunque sólo en parte.
Las fuentes consultadas ayer daban por hecho que la nueva vicepresidenta segunda interpretará al pie de la letra los deseos de Zapatero de hacer saltar por los aires los límites presupuestarios dispuestos por el ex vicepresidente económico a modo de dique de contención. Solbes ya había asumido (en público y en privado) que el margen de actuación del Gobierno desde el punto de vista del gasto público era escaso. Según algunas fuentes, la cifra tope de déficit que el ex vicepresidente estaba dispuesto a asumir se situaba entre el 7,5% y el 8% para este año. Sin embargo, ahora se ve como probable que el desequilibrio presupuestario se sitúe por encima del 10%.Incluso, si la recesión se intensifica, se estima como probable que se pudiera alcanzar el 12% del Producto Interior Bruto.
Se trata de un porcentaje verdaderamente espectacular, pero asumible –dice uno de los mejores economistas del país que trabaja en una gran entidad financiera-, pero siempre que el Gobierno lo acompase de un escenario de consolidación fiscal. Es decir, que al mismo tiempo que gasta más, se comprometa a reducir el déficit nada más que comience a divisarse la salida de la recesión. Eso es lo que se ha hecho en EEUU, donde el desequilibrio fiscal superará este año el 12% del PIB, pero la Oficina Presupuestaria del Congreso ha impuesto como condición que la Administración Obama apruebe un escenario de reducción a medio y largo plazo con la vista puesta en evitar que el déficit se convierta en crónico.
Este es el mensaje que quiso dejar el gobernador Miguel Ángel Fernández Ordóñez en el último Boletín económico del Banco de España, editado días antes de la salida de Solbes. Ordóñez subrayó “el escaso margen de maniobra disponible para seguir utilizando la política presupuestaria como instrumento para impulsar la demanda y la importancia de los planes de consolidación para retomar la senda de estabilidad a medio plazo.” Es decir, que aquí podemos estar ante un enfrentamiento en ciernes entre el Ministerio de Economía y el banco central, guardián de la ortodoxia presupuestaria.
El escenario de salida
“Lo que no puede ser es que a estas alturas no conozcamos el escenario de salida”, aseguran las fuentes consultadas, que a la vez recuerdan que España, al contrario que Alemania o Italia tiene todavía pendiente de garantizar el sistema público de pensiones a largo plazo.
Junto al crecimiento del déficit, el otro instrumento con que contará el nuevo Gobierno para afrontar la recesión con mayor intensidad es el nivel de endeudamiento del Estado. Hasta el momento, Solbes, había asumido que buena parte de los gastos generados por la crisis se financiarían con deuda, pero también puso límites. Ahora se da por hecho que el nuevo equipo económico tirará más del endeudamiento del Estado, que sigue siendo notablemente más bajo que en la media europea. Y de ahí que Zapatero haya puestos sus ojos en este instrumento de política económica. En este sentido, se considera que el Tesoro procederá a cambiar deuda pública por privada.
O dicho de otra forma, el Gobierno movilizará más recursos públicos para aumentar su política de avales a las entidades financieras y las empresas privadas. Incluso, se da como muy probable que el llamado déficit de tarifa (los ingresos garantizados a las eléctricas que no pueden repercutir en el recibo de la luz) se cubra con deuda pública. En total, unos 16.000 millones de euros, de los que unos 7.000 millones no se han podido titulizar por las condiciones adversas de los mercados financieros.
En el caso de la deuda, el Estado tiene mayor margen de maniobra debido al bajo punto de partida. Si bien, se ha acelerado de forma sustancial en los últimos tiempos. Tan sólo en los dos primeros meses del año, el saldo de deuda viva (nuevas emisiones menos las amortizaciones) ha crecido en 16.700 millones de euros, pero es que, según lo previsto, crecerá a finales de año en 88.000 millones. Es decir, cerca de nueve puntos del PIB.
Las fuentes consultadas sostienen que la salida David Vegara del equipo económico tiene mucho que ver, precisamente, con la nueva orientación de la política presupuestaria. El economista catalán era copartícipe de la estrategia de Solbes, por lo que no tenía mucho sentido que continuara en el mismo puesto con otra política.
Fuente: cotizalia.com